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formas del vacío

adónde

adónde

 

 

 

 

adónde me trajiste

con tu más burlona risa

con tu forma de beber el viento

como si fueras el avatar demente

que el devenir siempre nos reserva

la vida era la que pasaba

y yo sin darme cuenta de su viaje continuo

empecinando la forma de hilar

la madeja más feroz

de esta trama del azar inaudito

 

 

 

de dónde fue

que me sacaste

con tu tajante lazo de hiel

con tu agitar de cada instante

siendo las palabras dichas tatuadas bajo fuego

sin saber sobre el mundo que los ciegos crean

frente a la luz del sol

y yo con tantas vacilaciones para ofrendarles

y yo con esta carga de escombros

que el tiempo de nuestra base horada

 

 

 

dónde estaba yo

con mi desolación de luna

como un camello solitario atravesando el desierto

fotografiado en sus perfiles por tu indiscreto viento

como una cáscara de cangrejo articulada

y arrojada hacia la luz de la playa

por esta alta marea que golpea los cimientos

y yo que ayer soñé escapándome

los perros de la memoria tras mis huellas corrían

 

 

 

despertaba cuando al fin lograba desorientarlos

 

 

 

por qué me llamaste

fue, tal vez, el tuyo el grito del tiempo

por qué tu cuerpo se acaricia en mis noches

por qué tus gemidos siguen mi recuerdo

nunca busqué profanar tu destino

mas bien me sometí al deseo

que las siempres ironías que la vida teje

son el entramado azar del movimiento

como el tejido de tu viento atravesando mi desierto

con el tránsito que cala en los huesos

con ese frío que sólo puede dar la lluvia al alma

 

 

 

acaso no sabes

que mi felicidad fue palabra triste

que mi gato ácrata a menudo me responde

con el fuego de tu mirada

con tu aliento de tormentas

que descubrí en el ausente mapa de mi cielo

una galaxia delineando tu trenza

que se textura mi existencia en el tejido

con la marca de tu ánimo

que con suerte hubiera roto esos hilos invisibles

que tornan bruscas mi lengua y mis manos

 

 

 

y así me encuentro

pirata en una isla vacía

sin tesoro ni barco para retornar a puerto

con esta ceguera que el sol sentencia

cuando se vuelven bruscos mis movimientos

al conjurar tu presencia y gestos

tratando de cruzar cerradas puertas, o abiertas

los límites de tu propiedad privada

queriendo ser un dócil animal que se adapte

a los caprichos de tu talle

sin futurologías, siguiendo su instinto

 

 

 

aquellos perros de la memoria volvieron para encontrarme

 

 

 

por qué te vas ahora

dónde me llevas

con tu corazón más lejano que Beijing

con tu intención en divergencia

atravesando la ciudad por un atajo en diagonal

bajo esta lluvia de hielo

cuando al fin podía fotografiar los giros del humo

enlentecidos, ascendiendo ante tu rostro

y yo que comenzaba ensoledándome

espiralando hacia arriba

enarbolando mis palabras

como estandartes, como filos, como caricias

 

 

 

entonces es cuando la rueda gira

su rumbo cambia lo femenino y masculino

placer y dolor nunca se funden

se alternan ante ese cambio de horizonte

donde el paraíso y el infierno

colisionan sin alguna vez superponerse

se fragmentan en la única existencia que tenemos

 

 

 

adolescente amor

quisiera saber por qué

asaltas con esta vaga sensación

de sorpresa o de alarma

danzando en mi íntimo interior

cuando me descubro yendo

quizás hacia un lejano sur, al pie de una montaña

 

 

 

adónde voy?

 

 

 

le daré importancia a las palabras esta vez

alguien dijo en algún momento

que la belleza se encuentra

en el límite de lo que soportarse pueda

 

 

 

yo te declaro mi empecinada e inaudita belleza

 

 

 

 

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